jueves, 3 de enero de 2008

ALVEARENSES, UN EJEMPLO A IMITAR.

Escribe el lector Diario Los Andes . 03/01/08 ¿Con $ 0,50 se puede hacer una sala de terapia intensiva? ------------------------- En Alvear la gente decidió aportar cada uno 50 centavos mensuales para hacer una sala de terapia que el departamento necesitaba. Estos comprovincianos podrían haberse quejado al gobierno, podrían haberse lamentado en charlas de café. Sin embargo eligieron ser protagonistas de la cuestión pública. Ellos entienden que son los pequeños actos los que producen los grandes cambios. Cada uno de los alvearenses se comprometió a poner sus $ 0,50 sabiendo que solo $ 0,50 no harían la sala tan deseada pero sabiendo también que sin los $ 0,50 de cada uno no se iba a lograr el objetivo. Este es una gran ejemplo para todos los mendocinos. Cuando sentimos que con nuestro pequeño aporte no podemos cambiar el rumbo de nuestra sociedad y nos quedamos de brazos cruzados, debiéramos pensar que sin nuestro pequeño aporte no vamos a lograr tener una Mendoza donde todos estemos incluidos y desde esa inclusión logremos la seguridad que tanto anhelamos. Entonces, con un solo ciudadano no se hace una democracia pero sin la participación de cada uno de nosotros no vamos a conseguir una democracia. Una democracia se construye entendiendo que la política es dedicarse al cuidado de lo público. Y cuidar lo público se hace desde todos los lugares. Desde los partidos políticos, desde el gobierno, desde la empresa y desde, principalmente, nuestro rol de ciudadanos. No esperemos que el ministro Aguinaga resuelva el problema de la inseguridad. Hagamos como hicieron los alvearenses: pongamos nuestro pequeño aporte para construir seguridad. ¿De qué manera? Cuidando a nuestros niños y a nuestros jóvenes. Porque toda sociedad que excluye produce dolor y todo dolor produce violencia. Como ciudadanos nos podemos involucrar en organizaciones que trabajan en los barrios, en las escuelas. Como empresarios podemos generar relaciones con la comunidad, dar capacitación a jóvenes excluidos. Hay muchas formas de participar pero lo clave es animarnos a soñar una Mendoza donde progresemos todos, donde seamos capaces de cuidar a nuestros niños y nuestros ancianos, donde respetemos la opinión del otro y desde esa diversidad podamos construir un sueño común. Si nos animamos a soñar y entendemos que con el pequeño aporte que podemos hacer cada uno vamos a lograr una Mendoza donde nuestros hijos puedan vivir con alegría y sin miedos. Espero que este 2008 nos encuentre dispuestos a soñar y animarnos como hicieron los alvearenses. Fernando Barbera DNI 17.410.578